El lado más secreto de Alicante

Dos escapadas en barco para descubrir el Mediterráneo más puro

Más allá de las playas, los paseos marítimos y los pueblos costeros, Alicante esconde un pequeño tesoro que solo se descubre navegando, sus islas. Dos destinos muy distintos entre sí, pero con algo en común. Ofrecen una forma diferente de vivir el Mediterráneo, más pausada, más natural y alejada del ritmo habitual de la costa.

Hablar de las islas de Alicante es hablar de Tabarca y de la Isla de Benidorm, dos escapadas perfectas para completar cualquier estancia en la Costa Blanca con una experiencia especial.


Isla de Tabarca


Tabarca es la única isla habitada de la provincia de Alicante y, sin duda, una de las más singulares. Situada frente a la costa de Santa Pola, es también el islote más grande de la Costa Blanca. Sus dimensiones son modestas —menos de dos kilómetros de largo y unos 450 metros de ancho—, pero su personalidad es enorme. Apenas unas sesenta personas viven en la isla durante todo el año, lo que provoca ese ambiente tranquilo y silencioso que tanto la caracteriza.

Su historia está profundamente ligada al mar y a la defensa del litoral. Durante siglos, la isla sufrió ataques de piratas berberiscos, lo que llevó a la construcción de un recinto fortificado en el siglo XVIII. De aquella época se conservan todavía las murallas, las puertas monumentales y el trazado urbano, que hoy forman parte del encanto del lugar. Antes de adoptar su nombre actual, la isla era conocida como Isla de San Pedro.

Uno de los grandes valores de Tabarca es su reserva marina, una de las más antiguas de España. Gracias a su protección, las aguas que rodean la isla son especialmente limpias y ricas en vida marina, lo que la convierte en un destino ideal para practicar snorkel y disfrutar del Mediterráneo en su estado más natural.

A pesar de su tamaño, Tabarca cuenta con pequeños restaurantes, tiendas locales y un alojamiento singular. El acceso a la isla es sencillo y forma parte de la experiencia. Existen ferris diarios desde Alicante, Santa Pola, Benidorm o Torrevieja, siendo Santa Pola la opción más rápida y frecuente, con trayectos que oscilan entre los 15 y los 60 minutos, según el punto de salida.

Tabarca invita a pasear, a comer frente al mar y a dejar que el tiempo pase despacio.




Isla de Benidorm


Frente a la costa de Benidorm, a poco más de tres kilómetros del litoral, se encuentra la Isla de Benidorm, un pequeño islote de unas siete hectáreas que ofrece una experiencia muy distinta. También es conocida como la Isla de los Periodistas, un nombre popular que nació cuando un grupo de profesionales de la prensa visitó la isla en una excursión promocional durante los primeros años del desarrollo turístico de Benidorm.

A diferencia de Tabarca, la Isla de Benidorm no está habitada ni cuenta con restaurantes o tiendas. Precisamente por eso es un lugar perfecto para quienes buscan desconexión, silencio y contacto directo con la naturaleza. El trayecto en barco ya anticipa lo que vendrá después: vistas al skyline de Benidorm, mar abierto y sensación de escapada.

Una vez en la isla, se pueden recorrer senderos sencillos, llegar a pequeños miradores naturales y contemplar una perspectiva diferente de la costa y de la Serra Gelada. Además, la isla está rodeada de fondos marinos muy apreciados por aficionados al buceo y al snorkel, gracias a la riqueza de su fauna y flora submarina.

La isla también está rodeada de una de las leyendas más conocidas de la Costa Blanca. Cuenta la tradición que un caballero, desesperado por salvar a la mujer que amaba, golpeó con su espada la montaña del Puig Campana para retrasar la puesta de sol y ganar unos minutos más junto a ella. El fragmento desprendido cayó al mar y dio origen a la Isla de Benidorm, como símbolo de un amor tan intenso como trágico, que todavía hoy forma parte del imaginario popular de la zona.




Dos islas, dos formas de vivir el Mediterráneo


Aunque muy diferentes, estas dos islas representan dos maneras complementarias de disfrutar del mar. Tabarca es historia, gastronomía y paseo tranquilo; un lugar donde quedarse varias horas y dejarse llevar. La Isla de Benidorm, en cambio, es ideal para una excursión más breve, centrada en la naturaleza, el paisaje y la desconexión total.

Ambas permiten descubrir un Mediterráneo más auténtico, lejos del ruido y con un ritmo propio. Desde Alidreams, alojándote en Lola Center o Carmen Beach, tendrás fácil acceso a los puertos desde donde parten estas excursiones. Dos islas, dos experiencias distintas y un mismo mar como protagonista.